Mostrando entradas con la etiqueta Tips. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tips. Mostrar todas las entradas

Parejas: lo que nos hace (realmente) feliz en el amor

Es romántico ... pero realista. Si tenemos grandes expectativas para nuestra vida amorosa, es vital que intentemos, de algún modo, reconciliar nuestros sueños con la realidad. ¿Cómo vivir con nuestras contradicciones? 


Feliz en el amor, la lealtad, la complicidad y los proyectos

La mayoría de las personas piensa que el amor puede durar toda la vida (67%) De todos modos es preciso reconocer el cuentos de hadas de la realidad. Cuando se habla de la secretos de la longevidad de la pareja, una de las cosas que se sabe es que no es la pasión. Cada vez se es más consciente de que en el amor, no hay amor. Los activos reales que pesan más a la larga son los proyectos conjuntos, la confianza, la lealtad, la complicidad y la vida compartida. Catalina Solano da la bienvenida a este realismo: "Basándose en estos puntos es la mejor manera de construir una relación fuerte". 

Feliz en el amor: ¡Además de la rutina!

¿Qué hay de malo en la vida de los dos?... pues en realidad, sería un poco ... la vida juntos. La rutina no gusta (57%) y la mayoría sostiene que algunos aspectos de la pareja molestan (35% resienten sus defectos). Es cuando nos preguntamos de verdad dónde vive realmente nuestro príncipe o princesa soñada. La respuesta del filósofo Nicolás Grimaldi es que en ninguna parte. "El verdadero secreto del ser querido es que no existe. Lo hemos inventado al comienzo de la historia cuando un rayo nos cegó".

No es fácil acomodarnos a un hombre o mujer normalmente imperfectos y al ritmo de la rutina. Decimos que ahora es el mío o mía y cerramos la puerta, y hacemos un esfuerzo. Los estudios muestran que el  70% busca soluciones a las crisis antes de tirar la toalla. Por último, siempre se espera que la historia de la pareja pueda durar. Es tranquilizador saberlo, pero crea un gran caos emocional. Según el sociólogo Jean-Claude Kaufmann, tendemos hacia un romanticismo moderado. Esto se traduce por una parte, en nuestro deseo de vivir momentos de locura con nuestro amor, y por la otra, tendemos a evaluar con el rabillo del ojo. 

En Internet, ésta actitud se expresa bloqueando a un pretendiente con un clic cuando no cumple con todos los requisitos pero en la vida real, tenemos que comprobar todos los días si la persona es realmente lo que queremos, por ejemplo, una mujer de un varón, puede esperar que sea alguien que escuche, que sea tierno, que esté disponible, que sea buen padre, y si es posible rico. Ahí es donde todo se torna complicado. Lo mismo, en el caso de un varón, no siempre es posible conciliar las expectativas con la realidad.




Feliz en el amor, sin olvidar el crecimiento personal

Un signo de los tiempos es la emancipación de la mujer. Esto parece obvio, pero está lejos de ser asimilado plenamente y muy pocos se dan cuenta que los cambios vinieron para trastornar todo. ¿Qué impacto tiene en nuestra vida emocional? Queremos vivir la mejor pareja posible, pero eso implica el entender que todos quieren sentirse libres y con derecho a prosperar, y ser reconocidos como parte del proceso de ser uno mismo. Los patrones tradicionales están en retirada y no es cuestión de hacer concesiones, y esperar que vayan a  desaparecer a favor del matrimonio y de la armonía familiar. 

El psiquiatra Serge Hefez señala que no es sorprendente que para muchas mujeres, la falta de tiempo para ellas mismas es lo que a la larga pesa más. Según él, los varones tendrán que aceptar que esto refleja una fuerte necesidad de logro. Una vez más, la revolución está en marcha y es difícil encontrar un nuevo modelo de equilibrio. La cuestión de la división de las tareas domésticas, aún objeto de debate, es muy revelador. 33% considera que este aspecto está por encima de todos los demás, más que casarse (10%) o de tener hijos (10%).

Autor: Sophie Viguier-Vinson

Traducido y adaptado por Dr. Miguel Ángel Núñez

Los 90 errores más comunes en el matrimonio que destrozan la familia


Francisco Grass
Los 90 errores más comunes en el matrimonio que destrozan la familia, puestos por orden alfabético. Cada matrimonio y cada cónyuge por separado, según sean sus características y situaciones, tendrá un concepto diferente de cuales son los más importares para ellos. Es tarea de cada uno el ponerlos en el orden que quieran, para intentar evitarlos o en su caso corregirlos. Es fácil caer en estos errores si no se ponen los medios para impedirlo. Lo importante es levantarse siempre y buscar la manera de evitar o afrontar los errores y sus correspondientes soluciones. 
  1. Contraer matrimonio en la adolescencia o sus cercanías, sin la madurez suficiente. Los cónyuges tienen que hacer un esfuerzo extraordinario de formación para solucionar los problemas que su inmadurez les produce.
  2. Cuando a la vista de los primeros síntomas del nacimiento de un problema grave, o aparentemente irresoluble, no buscan un intermediario para que les ayude a encontrar soluciones. Bien sea un sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen, o amigos y familiares en común, que sean serios, bien formados y respetables y que puedan servir de orientadores.
  3. Cuando coexiste la Incongruencia entre el decir y el actuar relacionado con las continuas promesas expresamente incumplidas de cosas importantes para los cónyuges. 
  4. Cuando desaparece el amor por el tu, y sólo queda el amor por el yo. 
  5. Cuando desaparece el encanto físico de los comienzos y empiezan a romperse u olvidarse los compromisos y proyectos que hicieron, incluso el futuro familiar que construyeron juntos.
  6. Cuando el comportamiento del cónyuge es muy diferente en el hogar o ante familiares y amigos, estando presente o ausente el otro cónyuge,
  7. Cuando falta el amor humano y el religioso y predomina el egoísmo.
  8. Cuando falta el deseo de negociar y llegar a acuerdos constantemente y se sustituye por la imposición a ultranza. 
  9. Cuando falta el pedir perdón en las ofensas, la alegría en las penas, y la fuerza en la debilidad. Son situaciones que ambos cónyuges deben prevenirlas y descubrirlas para tratar de ponerles remedio y así evitar que empiecen los riesgos de un divorcio
  10. Cuando falta el respeto interior y exterior, la comprensión, el compromiso y el entendimiento entre los cónyuges, estando solos o acompañados.
  11. Cuando falta la generosidad y la solidaridad con los problemas o situaciones del cónyuge.
  12. Cuando falta la madurez y el equilibrio y no ponen ambos los remedios para mejorarlo.
  13. Cuando falta la sagrada intimidad que produce el matrimonio y esta se comparte con terceros.
  14. Cuando falta la unidad. Es muy peligroso decir o pensar: Haz lo que quieras que yo también haré lo que quiera.
  15. Cuando falta, en uno o en los dos cónyuges, la actitud para mejorar el matrimonio y se conforman por igualarse por la alpargata en vez de por la corbata. Es decir en vez de crecer juntos, se disminuyen.
  16. Cuando hay una mala comunicación en los temas difíciles e importantes para los cónyuges en sus relaciones privadas o externas.
  17. Cuando hay una sistemática disparidad en las relaciones con los hijos, premiando, castigando o consintiendo sus actos, solamente por llevar siempre la contraria al cónyuge para desautorizarle.
  18. Cuando impiden por la fuerza que los hijos o el otro cónyuge practiquen sus sentimientos religiosos.
  19. Cuando las faltas matrimoniales se cubren con aparatosos regalospara cerrar la boca del otro cónyuge, incluso con dinero que sale de los ingresos familiares. A la larga la compra de esos silencios para evitar reproches, forman una escalada que siempre termina mal.
  20. Cuando los cónyuges basan las acciones de su matrimonio en el egoísmo personal, pretendiendo ser satisfechos continuamente por el otro cónyuge.
  21. Cuando los cónyuges convierten la libertad matrimonial en libertinaje. Nadie está más esclavizado que aquellos que se creen falsamente libres.
  22. Cuando los cónyuges no quieren trabajar juntos en los momentos de adversidad matrimonial, religiosa, económica o emocional, para superar las crisis.  
  23. Cuando no aceptan las diferencias de conocimientos y las consideran como distanciadoras, lo que en realidad deberían ser enriquecedoras y complementarias, además de una ayuda para crecer los dos hacia una mejor vida intelectual y profesional.
  24. Cuando no hay una actitud amable del uno con el otro, ni gestos físicos de cariño.
  25. Cuando no se es lo suficientemente valiente e inteligente como para callarse ante la injuria y buscar posteriormente la reconciliación tras la ofensa.
  26. Cuando no se está abiertos a la relación con los otros familiares:Abuelos, hermanos políticos, tíos, primos, etc.
  27. Cuando no se ha tratado de igualar o mejorar en lo posible, las diferentes educaciones, culturas, situaciones económicas, prácticas religiosas, ideas políticas, amistades, costumbres anteriores, etc. y se conforman con decir ¡A mi me educaron así!
  28. Cuando no se quiere hablar con el cónyuge sobre el sexo matrimonial, la educación de los hijos, el valor del dinero u otros temas importantes y difíciles, teniendo que digerirlos en soledad.
  29. Cuando no se quiere, no se puede o no se sabe compaginar las profesiones o actividades del otro cónyuge.
  30. Cuando no se reconocen las propias limitaciones y se rehúsa a aceptar la realidad física, económica, intelectual o social. Esto puede producir graves frustraciones que perjudiquen a los dos cónyuges y arrastrar a ambos a situaciones peligrosas familiares, profesionales o sociales.
  31. Cuando no se respetan las legítimas diferencias físicas, mentales, educativas y emocionales del otro consigue, ni se intentan entenderlas.
  32. Cuando se culpabiliza de todos los errores del matrimonio a los padres o familiares del otro cónyuge, sin querer asumir la responsabilidad que a cada uno le corresponda.
  33. Cuando se encarga al cónyuge con responsabilidades o trabajos impropios de su condición, debido a que el otro cónyuge no quiere hacerlas.
  34. Cuando se ignora, desprecia o se tienen relaciones tensas con la familia política.
  35. Cuando se manipula al otro cónyuge para obtener intereses en beneficio propio.
  36. Cuando se permite al cónyuge, hacer lo que quiera, dónde quiera, cómo quiera y la hora que quiera, aunque eso vaya en contra del matrimonio y de las responsabilidades familiares.
  37. Cuando se producen errores, el uso inadecuado del respeto y de las atribuciones lógicas de cada cónyuge, si prevalece el autoritarismo o la permisividad, sin punto medio.
  38. Cuando se sobreprotege al cónyuge de todas las dificultades, tratándole como si fuera menor de edad y demostrando un amor obsesivo, para crearle inseguridad y evitar su desarrollo intelectual y social, casi siempre en beneficio del otro cónyuge.
  39. Cuando solamente hay unión de los cuerpos, pero no de las almas y no buscan en ambos el crecimiento interior, moral y espiritual.
  40. Cuando surge la indiferencia, la falta de comunicación, la frialdad amorosa, la critica constante, la falta de compromiso y el entendimiento hacia el otro cónyuge.
  41. Cuando sus formas de vida anteriores al matrimonio eran diferentes o antagónicas y no se ponen a procurar llegar a acuerdos para que haya armonía y compatibilidad.
  42. Discutir sobre ideas políticas o religiosas antagónicas, queriendo imponerlas o mantenerlas a ultranza. Traten de convencer, no de vencer.
  43. El abandono mental del matrimonio, incluso mucho antes que llegue el divorcio.
  44. El aburrimiento: Frases más frecuentes: Nos hemos cansado el uno del otro. Somos incompatibles. Ya no nos queremos. Nuestro matrimonio está irremediablemente perdido.
  45. El engaño o violencia económica que suele ocurrir cuando se tienen ingresos que no se aportan al fondo común y cada uno gasta en lo que quiere,  cuando quiere y como quiere, sin importarles las necesidades de la familia. Este es uno de los principales motivos de los fracasos matrimoniales. Pero es muy difícil corregirlo, pues en algunas culturas los matrimonios no son para todo, pues dejan fuera la parte económica.
  46. El no compartir los principio e ideas fundamentales en el matrimonio.
  47. El permitir que las adicciones se instalen en la familia.
  48. Faltar a la palabra de honor dada en el matrimonio, al prometer que es para siempre, en la salud y en la enfermedad e indisoluble.
  49. Hablar continuamente y hacer comparaciones de los matrimonios, hijos o familiares anteriores.
  50. Imponer por la fuerza lo que creemos que es nuestra verdad.
  51. La escasa educación en los órdenes: Familiar, religiosa, social, económica, sexual, etc.
  52. La falta de ayuda al cónyuge para que mejore sus capacidadesprofesionales, escolares, sociales, religiosas, etc. privándole del crecimiento personal y fomentando la dependencia al otro cónyuge. Suprimiéndole cualquier posibilidad de tener una alternativa o que esté bien preparado para el caso de que haya graves problemas familiares. 
  53. La falta de comunicación o la comunicación inadecuada o deficiente.
  54. La falta de cumplimiento de los derechos y obligaciones entre los cónyuges y para con los hijos.
  55. La falta de la práctica de las virtudes y valores humanos,  principalmente las relacionadas con el matrimonio.
  56. La falta de perdón, arrepentimiento, reconciliación y firme propósito de la enmienda. Deben aprender a pedir perdón y a perdonar. Nunca deberán acostarse sin perdonar y buscar el ser perdonado. Un pequeño gesto sentimental puede ser suficiente para indicar el deseo del perdón. 
  57. La falta de planificación financiera, imprescindible para intentar alcanzar unos objetivos mutuamente acordados.
  58. La falta de un buen sistema de administración de todos los ingresos familiares, incluyendo la realización de unos objetivos económicos, un presupuesto y un sistema de control de lo realizado y de lo que hay que realizar.
  59. La incompatibilidad o egoísmo sexual, que normalmente oculta una falta de auténtico amor, carencia de sensibilidad y capacidad de donación y aceptación.
  60. La Infidelidad conyugal, sexual o económica que rompe el compromiso del amor mutuo, exclusivo y para siempre, que además siembra la desconfianza.
  61. La inmadurez en las relaciones matrimoniales, al no haber tratado previamente de amoldar o eliminar las diferencias que los separan y reforzar las que más les unen, pensando que ya habrá tiempo para hacerlo.
  62. La monotonía, enfrentamientos o violencia física o mental que hacen disminuir o anulan el placer sexual, o la monotonía en la vida cotidiana.
  63. La pérdida de objetivos e intereses comunes relacionados con las obligaciones, gustos y aficiones de ambos, normalmente comentadas durante el noviazgo.
  64. La primera agresión o acto violento si no se corrige en ese mismo momento.
  65. La reincidencia en cosas graves sin que haya verdadero arrepentimiento, propósito de la enmienda y satisfacción de obra, corrección de actitudes y controles de comportamiento.
  66. La soberbia hace que muchos cónyuges equivocadamente se rodeen de una muralla, como en las fortificaciones antiguas, no permitiendo que nadie ni nada la traspase. Soberbiamente creen que lo saben todo y no aceptan ni oír otras opiniones. Así sucede que con el paso del tiempo se van aislando en sus “creencias” y las personas que les deberían aconsejar con otras alternativas, no se las dicen porque no quieren ser rechazados, incluso antes de ser escuchados. Eso pasa a las personas y las naciones que se aislaron del mundo, con murallas o sin ellas, y no permitieron que los habitantes de sus países conocieran los avances mundiales.
  67. La violencia familiar física, mental y en todas sus facetas, principalmente la originada por el machismo, el feminismo y el desprecio. La violencia física no es más que una cuestión de prepotencia y hábito en el uso de la fuerza.
  68. Las envidias profesionales o sociales.
  69. Las graves adicciones a las drogas, alcohol, sexo, juego, etc.
  70. Las opiniones políticas mantenidas a ultranza y queriendo imponerlas al otro cónyuge.
  71. Las pasiones confundidas con el amor y la mutua entrega. La pasión se marchita y el amor se queda.
  72. Las respectivas familias políticas, pues hay algunos cónyuges que no quieren admitir que han formado una nueva familia, a la que tienen que poner como máxima prioridad para todas sus acciones. No por eso tienen que romper relaciones con sus familias de sangre. Tienen que intentar darle su lugar a cada uno.
  73. Los celos infundados que contaminan el matrimonio y hacen la vida un infierno para los cónyuges.
  74. Los noviazgos mal llevados: Sin una buena formación prematrimonial, demasiado cortos, falta de dialogo, falta de objetivos claros comunes, egoísmos para conseguir mejor posición social, fama, conveniencia personal, pasiones desordenadas, etc. Que haya sido uno de los denominados “de a primera vista”, o motivado por otros actos que les llevaron a contraer matrimonio sin haberlo querido. El camino que no han andado antes del matrimonio tienen que recorrerlo después para evitar el fracaso.
  75. No cuidar con mucho esmero las seis cosas más importantes del matrimonio: El amor y educación de la familia, la vida espiritual, la salud, el trabajo, los amigos y la formación contínua.
  76. No dedicar a la familia el máximo tiempo posible, empleándolo en cuestiones que les satisfagan personalmente, pero no familiarmente.
  77. No formalizar ante Dios y ante la sociedad su realidad matrimonial, máxime si tienen hijos o esperan tenerlos.
  78. No hacer algo concreto para atraer al otro cónyuge, prestandosolamente atención a su persona.
  79. No poner los medios para manejar, resistir y superar los problemas,graves disgustos y enfrentamientos entre cónyuges, que algunas veces producen los hijos y que repercuten enormemente en las relaciones matrimoniales, principalmente los motivados por los malos o diferentes tratos dados los hijos, propios o de anteriores matrimonios.
  80. No preguntarse periódicamente, las cosas que le gustaría que el otro cónyuge hiciera y no hiciera, y las que podrían hacer juntos para mejorar el matrimonio. Así como lo que cada uno espera del otro.
  81. Pretender maliciosamente sacar provecho personal, económico o social del matrimonio, utilizando o manipulando al cónyuge únicamente en beneficio propio.
  82. Ridiculizar al cónyuge, aunque sea con ironía o por hacer una gracia, ante los hijos, la familia o los amigos, sacando o agrandando los defectos que pudiera tener.
  83. Ser intolerantes con las costumbres y formas de vida del otro cónyuge.
  84. Si el matrimonio o cada uno de los cónyuges se rodea de amistades tóxicas que les impiden seguir las promesas matrimoniales contraídas.
  85. Siendo de convicciones religiosas, casarse solamente por el procedimiento civil o vivir en pareja sin ningún vínculo religioso ni civil.
  86. Tener cuentas separadas de ingresos, gastos, ahorros y deudas, aunque en algunas culturas sea una desgraciada costumbre que avala la unión de cuerpos pero no del dinero. 
  87. Vivir solamente el día a día, sin preocuparse de tener objetivos comunes y planes futuros realistas de vida para vivir en armonía. No preguntándose cómo será su matrimonio después de 30, 40, o 50 años.
  88. Impedir que el cónyuge tenga su espacio vital propio, que le permita tener actividades de lo que le guste hacer, siempre y cuando no sean extremistas que afecten su crecimiento como persona o el matrimonio.
  89. No querer sacrificarse por el cónyuge, lo necesite o no, evitando hacer los esfuerzos necesarios en beneficio del otro. Renunciando o cediendo en las diferencias y sin entregarse el uno al otro,
  90. Cuando no hay adaptación ni cambio y no se suprimen las cosas que separan y refuerzan las que unen en la convivencia. El matrimonio es para darse sin egoísmos y adaptarse al cónyuge, sin esperar nada a cambio.
      
Todos estos errores se pueden corregir si previamente se admite su existencia y se ponen a tiempo las medidas correctoras convenientes, pues casi siempre se puede enmendar los daños ocasionados. Es muy conveniente aceptar y corregir los errores para evitar que lleguen a más y se produzcan problemas matrimoniales graves o irresolubles. No tengan miedo, no tiren la toalla, luchen por negociar con su cónyuge las soluciones a los errores que hayan encontrado en esta lista. Si no hacen nada, no sucederá nada. Pero inténtenlo, pues se puede llegar a los objetivos previstos mediante el ejercicio de “ensayo y error”. Cuándo no, en un tema tan serio como es el presente y futuro del matrimonio.
Los cónyuges no tienen que tener miedo a conversar con paciencia y serenidad, de todos los problemas, inquietudes y anhelos que tengan, para así poder encontrar soluciones consensuadas. Fijen unas horas o fechas predeterminadas para tomarse un tiempo para Vds. solos, entonces podrán hablar con tranquilidad, sin distracciones ni intrusiones. Esto es sólo el principio de un camino que tiene que hacer cada uno, apoyado en el hombro del otro.

Francisco Gras es autor, consultor y padre de familia. Tiene más de 40 años de experiencia profesional, como padre de familia y esposo. Durante los últimos años el Sr. Gras, dedica su tiempo a escribir en el blog MiCumbre.com y en periódicos hispanos, asistir a entrevistas en radio y televisión y a dar conferencias sobre temas relacionados con la familia a través de su proyecto “Escuela para Padres” por el que difunde su experiencia de ser padre de 4 hijos y abuelo de 4 nietas y un nieto.

Fuente: Mi cumbre

Seis mitos acerca del matrimonio

Seis mitos acerca del matrimonio
La investigación también aclara algunos mitos populares acerca del amor y el matrimonio. Estos mitos no se originan en antiguas leyendas, sino en conjeturas comunes que la mayoría de la gente toma por hechos. Vale la pena explorar algunos de estos mitos y ver sus implicancias para establecer una buena relación marital.

Mito 1: Las altas expectativas pueden arruinar el matrimonio. 

A menudo se piensa en el matrimonio como un buen pacto comercial para criar hijos, administrar bienes y crear vínculos entre familias. Además, se espera que los matrimonios sean un romance sin fin, sexualmente apasionados, con intimidad amistosa, mientras se cumplen todas las prioridades tradicionales de la paternidad, las conexiones familiares y la administración de los quehaceres esenciales.
Algunos piensan que expectativas tan elevadas son poco realistas y dañinas para un matrimonio feliz. Sin embargo, las investigaciones recientes muestran que si bien es necesario ser realistas en nuestras expectativas, las altas expectativas pueden llevar a dedicar más atención al matrimonio y lograr mejores resultados. Los cónyuges con expectativas bajas parecen no dar tanto de sí mismos y están dispuestos a conformarse con un matrimonio mediocre en lugar de uno realmente bueno. Gottman confirma: “Los que poseen valores más altos y expectativas más elevadas para su matrimonio tienen los mejores matrimonios, no los peores”.1

Mito 2: Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. 

Este refrán —derivado de un libro bien conocido que lleva ese título—, sugiere que los hombres y las mujeres tienen diferencias profundas y esperan cosas fundamentalmente diferentes del matrimonio. Una gran cantidad de libros populares intentan ayudar a las parejas a afrontar estas diferencias partiendo de la premisa de que existe un enorme abismo entre lo que los hombres y las mujeres desean.
¿Es que los hombres y las mujeres poseen diferentes estilos de experimentar el matrimonio? Los libros populares basados en este supuesto a menudo subestiman la importancia de los factores en común que existen entre hombres y mujeres con respecto a lo que desean del matrimonio. Y, aún más importante que eso, pasan por alto los resultados de las investigaciones que muestran que las diferencias altamente acentuadas de género están relacionadas con matrimonios infelices, ya que “en los matrimonios felices existen muy pocas diferencias basadas en el género de los esposos.”2 Asimismo, “el machismo tradicional” (reflejado en una tendencia dominante y controladora del matrimonio) se correlaciona estadísticamente con bajos niveles de calidad en la relación matrimonial.3
Es cierto que las investigaciones han descubierto algunas diferencias. Los hombres, por ejemplo, tienden a retraerse al enfrentar un conflicto marital, mientras que las mujeres son más activas verbalmente en esos casos. Es probable que esto suceda porque los hombres se sienten más fácilmente abrumados por las emociones negativas en un conflicto y les toma más tiempo recuperarse físicamente de la confrontación. También es frecuente que los hombres intenten “resolver” los problemas, mientras que las mujeres prefieren simplemente que se las escuche. Asimismo, los hombres tienden a ser más visuales en sus patrones de atracción sexual y menos influenciados por el contexto relacional. Las mujeres, a menudo, son más capaces de adaptarse al estado emocional de sus interlocutores, en tanto que los hombres tienden a ser más competitivos en la conversación.
Sin embargo, también es un hecho demostrado por la investigación que los hombres y las mujeres desean cosas notablemente similares del matrimonio y ambos coinciden en que la amistad profunda es lo más satisfactorio de un buen matrimonio. En la enumeración de los factores que actualmente predicen buenos matrimonios, se encuentran diferencias leves en la manera en que los sexos clasifican lo que realmente los satisface en una relación íntima.4 Una de las realidades menos difundidas es que los hombres, como promedio, sufren más complicaciones de salud que las mujeres por efecto de las emociones negativas cuando no logran una buena relación íntima con el sexo opuesto.
Las parejas que establecen relaciones sólidas se adaptan bien a la personalidad de sus compañeros y consideran la amistad estable como el fundamento de un buen matrimonio. Respetan las diferencias de género, cuando existen, y buscan la manera de satisfacer las necesidades del otro. Mientras que la Biblia utiliza diversos lenguajes para describir el papel del hombre y de la mujer en el matrimonio, el elemento común que subraya es una actitud mutuamente generosa en la cual ambos están atentos y responden a las necesidades del otro (ver Efesios 5:21-33). Esta descripción difiere mucho de los papeles radicalmente divergentes de género o de la dominación masculina sobre la femenina que algunos han propuesto; por el contrario, indica que una relación de amor y apoyo mutuos es aquella en que ambos cónyuges están dispuestos a realizar la segunda milla en beneficio del otro.

Mito 3. El escuchar activamente y el evitar la ira permiten controlar el conflicto en una buena relación matrimonial. 

En las décadas pasadas varios autores propusieron que las parejas se involucren en un proceso conocido como “escucha activa” para dirimir sus conflictos maritales. El escuchar activamente comprende identificar claramente los propios sentimientos utilizando palabras que reflejen las emociones personales, intentando expresar las inquietudes manifestadas por la pareja en forma de paráfrasis. Es muy similar a lo que los terapeutas hacen cuando escuchan a sus pacientes. Los investigadores que analizaron las disputas maritales esperaban encontrar que las parejas exitosas usaran regularmente esta técnica para resolver sus diferencias y conflictos.
Pero eso no fue lo que los investigadores encontraron. Primero, observaron que casi nadie habla de esa manera en el calor de una desavenencia. Las personas no utilizan las palabras prescriptas de: “Yo pienso que…”, cuando hay tensión fuerte. Aun en el caso inverosímil de que eso ocurriera, no descubrieron que tal hecho influyera directamente en la resolución del conflicto. En palabras de Gottman, “no predijo nada”.5 Puede ser que las parejas que adoptaron ese modelo terminaron esperando una suerte de perfección que en el calor del conflicto simplemente no se alcanzó.
Por otra parte, la investigación reveló que escuchar activa y atentamente al cónyuge fue útil en varios aspectos. Por ejemplo, puede ayudar cuando uno de los esposos escucha al otro mientras se está quejando de otra persona (por ej., del jefe de trabajo). También esto resulta muy valioso en una “conversación de rehabilitación”, cuando la pareja se dedica a reparar la relación después de una pelea. Y, finalmente, el escuchar con atención es beneficioso para fortalecer la intimidad y conocerse mejor. Lo que la investigación matrimonial presenta es que, en el calor de una batalla, muy pocas personas son capaces de seguir las “reglas” de la buena comunicación. Por lo general les resulta difícil escuchar realmente lo que su cónyuge está diciendo; aun los mejores comunicadores se embrollan defendiendo sus propias posturas durante una discusión. ¡Se necesita mucha paciencia para enfrentar un conflicto matrimonial!
También resultan interesantes los resultados de la investigación sobre las crisis de agresividad en el matrimonio. No se encontró que los ataques de ira estuvieran correlacionados estadísticamente con el divorcio, pero sí fueron factores significativos el desprecio al cónyuge y la actitud defensiva permanente.6 Las parejas que discuten en demasía no son necesariamente menos felices que las parejas que nunca se pelean. Muchas parejas que tienden a discutir también saben cómo reconciliarse y terminar a los besos: Por otra parte, se encontró que cierta cantidad de conflicto y discusión se correlacionaba con la pasión duradera en el matrimonio.7
No es precisamente la ira lo que deteriora el matrimonio, sino el fracaso en calmar el enojo. La investigación indica que “ventilar” la cólera es un problema. Varios investigadores han descubierto que intentar “descargarlo todo” en el cónyuge incrementa los niveles de enojo y estrés en quien está desahogándose. La proporción general entre las expresiones positivas y negativas hacia el cónyuge pueden predecir la probabilidad de divorcio. Se encontró que las parejas felices comunicaban, por lo menos, cinco expresiones positivas hacia el cónyuge por cada expresión negativa. Asimismo, un estilo conflictivo y discutidor también es un problema serio cuando sólo uno de los cónyuges está conforme con ese estilo, mientras el otro sufre los efectos devastadores de soportar el estrés continuo por largo tiempo.
La Biblia afirma que el enojo no es un pecado (Efesios 4:26), pero también recomienda que “no se ponga el sol mientras estás enojado”. Escuchar activamente puede ayudar a la restauración de la relación después de un conflicto, pero necesitamos perdonar más, tanto a nosotros mismos como a nuestro cónyuge, por los errores que cometemos en nuestras desavenencias.

Mito 4: La calidad del matrimonio declina inexorablemente con el tiempo. 

La mayoría de la gente cree que la pasión inevitablemente muere y que los matrimonios, conforme pasa el tiempo, terminan siendo aburridos. Es cierto que muchas parejas reportan un declive en la satisfacción marital con el transcurso del tiempo, pero hay varios resultados en la investigación reciente que muestran que esto no es un proceso inevitable. En efecto, la relación matrimonial puede mejorar con la experiencia. Por su parte, el terapeuta matrimonial David Schnarch, asegura que es únicamente en la vida avanzada de una pareja monógama cuando se logra descubrir toda la potencia de la pasión sexual.8 Asimismo, la investigación de Gottman demostró que muchas parejas descubren más tolerancia, más aprecio y mayor deseo de estar con el otro con el paso del tiempo. En síntesis, la mayor felicidad en la vida matrimonial no se encuentra en la euforia inicial sino en la satisfacción duradera de un compañerismo fiel de muchos años.
La pasión mutua no depende de la edad. Ahora sabemos mucho sobre la bioquímica y la neurología del amor y la pasión. La “química” de una relación cambia con el tiempo. Hay una euforia inicial en los comienzos del amor que generalmente dura unos dos años y una química específica diferente que caracteriza la relación a largo plazo. Lamentablemente, muchas parejas renuncian a la relación cuando la química inicial empieza a decrecer. Se involucran en nuevas relaciones que no superan los dos años, sin jamás experimentar la verdadera satisfacción emocional del amor a largo plazo, que es mucho más gratificante que las exaltaciones iniciales.

Mito 5: Es probable que el cónyuge que rara vez siente pasión sexual espontánea sea incompetente. 

Cuando las imágenes de la sexualidad apasionada nos bombardean incesantemente desde los medios, la mayoría de la gente casada tiende a pensar que debería estar siempre ardiendo de pasión por su cónyuge. Pueden llegar a sentirse culpables si se encuentran abrumados por las cuentas a pagar y la ropa sucia, y no piensan en el sexo y en saltar a la cama cada vez que se presente la oportunidad.
Hasta hace poco, los estudiosos en cuestiones sexuales creían que todos experimentamos el deseo sexual de forma similar. Por lo común algo que uno siente activa una sensación de excitación que, a su vez, genera el deseo sexual. Pero, como ha hecho notar Michelle Weiner Davis, “en algunas personas, el impulso sexual —el apremio por tener sexo— no antecede a las sensaciones de excitación, sino a la inversa, es posterior”.9 Es decir, hay personas que escasamente experimentan fantasías apasionadas, pero si tienen una relación íntima con su cónyuge, descubren que gozan de una experiencia intensa y se sienten muy unidas a su consorte.
Aquellos que han experimentado un sentimiento de fracaso, culpabilidad y distanciamiento de su cónyuge en las relaciones sexuales pueden descubrir que el descartar este mito les ayuda a sentirse mejor consigo mismos y a responder mejor a su pareja. Esto también nos recuerda que un matrimonio estable y comprometido requiere que cada cónyuge no descuide las necesidades íntimas del otro, lo que constituye la base de la pasión marital.

Mito 6: Los opuestos se atraen y aseguran la felicidad. 

La idea básica de esta creencia es que somos atraídos por alguien muy diferente de nosotros ya que la diversidad nos mejora y completa. Esta es una verdad parcial. Algunos sienten que ciertas diferencias entre los cónyuges son un elemento positivo y un motivo de atracción. Sin embargo, la investigación indica que las mejores parejas tienen más semejanzas que diferencias entre sí y que la similitud en una multiplicidad de factores (tales como edad, educación, religión, valores, etc.) se correlaciona con más altos niveles de satisfacción marital.10 La investigación sobre los tipos de temperamentos (como los del inventario de Meyer Briggs) confirma que las parejas pueden gozar de algunas diferencias, pero aquellas que son opuestas en las cuatro escalas son menos felices que los parejas más semejantes.11
La mejor aproximación al tema de las diferencias es comprender que la mayoría de nosotros disfrutamos de algunas diferencias que nos ayudan a balancear la vida. Es bueno aceptar esas diferencias y no entrar en un masivo “proyecto de reforma” del cónyuge al casarse. Pero quien está buscando un cónyuge debe saber que es difícil superar muchas diferencias en la pareja. Las disparidades que uno tiende a ignorar al principio de la relación matrimonial se vuelven cada vez más difíciles con el paso de los años. Es mucho mejor buscar para el matrimonio a alguien que comparta nuestros valores básicos y estilo de vida.

Algunas conclusiones

El matrimonio es una gran aventura. Es también una de las relaciones más desafiantes de la vida. En un mundo lleno de falsas imágenes de amor y romance, cuanto más sepamos acerca de la relación matrimonial tanto mejores serán los resultados en la búsqueda del cónyuge y en la construcción de un buen matrimonio.
¿Qué principios debes recordar, apreciado lector o lectora? Primero, establece una amistad genuina y profunda con quien estás pensando casarte o con quien has formado matrimonio. Esfuérzate por lograr una buena comunicación pero no esperes la perfección, especialmente en medio de una discusión acalorada. No te engañes por una corriente inicial de química eufórica ni te alarmes cuando ésta va menguando. Los ingredientes de la pasión duradera y el compromiso son muy diferentes de los que se ven en las películas y en la TV.
Fortalece los puntos que tienes en común con tu pareja, especialmente en el área de los valores básicos y en la manera en que realmente viven sus vidas. Si aún no estás casado, recuerda que estas concordancias pueden ser más importantes de lo que te imaginas.

Calvin Thomsen es pastor en el ministerio familiar de la Iglesia Adventista de la Universidad de Loma Linda, California. Está completando un doctorado en matrimonio y terapia familiar y enseña cursos de terapia familiar, terapia de pareja y terapia sexual en la Universidad de Loma Linda, además de ser consejero pastoral en la Universidad de La Sierra. Email: cthomsen@lluc.org.

REFERENCIAS
1. John Gottman, The Marriage Clinic: A Scientifically Based Marital Therapy (New York, Norton, 1999), p. 18.
2. Ibid., p. 83.
3. Robert Sternberg, Cupid’s Arrow: The Course of Love Through Time (Cambridge: Cambridge University Press, 1998), p. 123.
4. Ibid., 150-152.
5. Gottman, p. 11.
6. Ibid., p. 12.
7. Ibid., p. 14.
8. Ver David Schnarch, Passionate Marriage (New York: Holt, 1997).
9. Michelle Weiner Davis, The Sex-Starved Marriage (New York: Simon and Schuster, 2003), p. 12.
10. Ayala Pines, Falling in Love: Why We Choose the Lovers We Choose (New York: Routlidge, 1999), p. 53.
11. David Keirsey, Please Understand Me II (Del Mar, California: Prometheus Nemesis Book Company, 1998), p. 212.

El dinero en el matrimonio

El dinero en el matrimonio

3 pasos prácticos para aliviar el estrés de las finanzas en tu matrimonio

por Rav Shlomo Slatkin


El dinero y el estrés que regularmente lo acompaña, pueden afectar enormemente un matrimonio. De hecho, una de las grandes causas de divorcio son las finanzas. Si bien es un tema muy acalorado y por ende muy complejo, hay pasos prácticos que puedes tomar para aliviar el estrés que el dinero puede causar en tu matrimonio.

1. Asume responsabilidad financiera

Motívate a ti mismo para aprender sobre finanzas. A pesar de que la mayoría de las parejas jóvenes entran en una relación sabiendo muy poco lo que significa estar casados, están incluso más perdidos en relación al dinero. ¿Cómo hago un presupuesto? ¿Cuánto dinero debería ahorrar mensualmente? ¿Nuestro estilo de vida está más allá de nuestras posibilidades? Y como es común que los cónyuges tengan visiones diferentes en relación a los gastos, los conflictos alrededor de estos temas son inevitables. Uno de los pasos más inteligentes es encontrarse con un asesor financiero competente que pueda guiarlos y educarlos en relación a sus finanzas. El dinero genera una gama de emociones y por ello puede resultar desafiante tomar decisiones responsables. Una tercera persona puede aconsejar en base a hechos concretos y fríos y puede ayudar a remover el estrés innecesario en el matrimonio.

2. Entender tu relación con el dinero

El estrés financiero o el desempleo pueden sacar a la luz lo peor de una pareja, ya que estas cosas despiertan algunos de nuestros miedos más primordiales. En el libro How to Improve your Marriage Without Talking About It(‘Cómo mejorar tu matrimonio sin hablar de ello’), el Dr. Pat Love y Steve Stosny plantean que la raíz del conflicto marital y la desconexión es el miedo y la vergüenza. El hombre esta programado para proveer a su familia, entonces, si no tiene éxito en esta misión, se siente avergonzado. Este sentido de fracaso debilita al hombre y es más fuerte que su miedo por la supervivencia.
Por el otro lado, la emoción primaria que experimenta la mujer cuando no es proveída es miedo. Ellas están más preocupadas por morir de hambre que por el sentimiento de vergüenza que produce la falta. Mientras que la sociedad ha cambiado muchísimo en términos de roles genéricos, generalmente encontramos que los hombres todavía necesitan sentirse proveedores exitosos. Estar desempleado o atascado en un trabajo de mala muerte puede ser devastador para un hombre. Esta vergüenza despierta el miedo en su mujer y da inicio al círculo vicioso de miedo-vergüenza. Mientras más asustada está la mujer por la falta de sustento, más presiona a su marido. Esto hace que él se sienta más avergonzado y generalmente menos productivo.
Cuando un esposo y su mujer son conscientes de que el miedo y la vergüenza son los que realmente alimentan la ansiedad del otro y validan sus preocupaciones, ellos pueden romper el ciclo. Esto les permite estar calmados y ser más productivos para resolver el tema.

3. Mejora tu matrimonio

Mientras que los problemas de dinero pueden arrasar con un matrimonio, la mayoría de las veces es el síntoma de un problema mayor. Todos nos estresamos, pero manejamos el estrés de diferentes maneras. El dinero puede funcionar como un barómetro para la salud de nuestro matrimonio, ya que está en la punta de nuestra jerarquía de necesidades. De hecho el Talmud comenta que una persona pobre es como si estuviera muerta (Nedarim 64b). Cuando no tenemos dinero instintivamente nos comportamos en modo de supervivencia. Mientras mejor manejemos el estrés en nuestra relación y mientras más fuerte sea la relación misma, menor será el daño que la falta de dinero provocará. Una relación sana y sólida no se verá afectada incluso por un gran problema, mientras que un matrimonio que pende de un hilo tendrá problemas con sobreponerse a la menor tensión.
Fortalecer la conexión entre ustedes es la mejor manera de enfrentar cualquier problema que se cruce en el camino. Incluso cuando hay problemas de dinero, serán capaces de comunicarse y de trabajar en conjunto para dar pasos productivos que resuelvan los problemas sin ponerse a la defensiva.
Si bien el estrés financiero puede destruir un matrimonio, si tomas responsabilidad por tus finanzas, entiendes tu relación inconsciente con el dinero y trabajas en fortalecer tu matrimonio serás capaz de atravesar la tormenta y emerger con una relación más fortalecida.

¿Cómo conservar la pasión en el matrimonio?

¿Cómo conservar la pasión en el matrimonio?

5 ideas para revivir la primera chispa de amor

por M. Gary Neuman


Desde el momento en que dicen “sí, acepto”, los recién casados tienen dos años para disfrutar la bendición especial que trae el nuevo amor. Este nuevo hallazgo, que fue reportado recientemente por el periódico New York Times, está basado en un estudio que fue realizado por investigadores norteamericanos y europeos que siguieron la huella de 1.761 personas que se casaron y que permanecieron en esa condición durante 15 años. Después de dos años, las parejas pasaron a un estado más de camaradería en su relación.
El estudio también reportó que la investigación, que culminó en el año 2009, fue confirmada por estudios recientes. A pesar de que la excitación del nuevo amor disminuyó después de los primeros dos años, el estudio encontró que la mayoría de las parejas pasó a una relación más de camaradería y que estaban conectadas en sus vidas. Algunas de las parejas mostraron mantener una versión de esa excitación y felicidad iniciales, mientras que otras simplemente experimentaron una vida más mundana.
¿Cuál fue la diferencia entre el grupo que experimentó simple camaradería y el grupo de las parejas que experimentaron más pasión?
Las parejas más alegres hicieron que las cosas siguieran siendo interesantes, y complementaron los intentos por mantener la novedad con sorpresas y consideración por el otro. Porque, como señala el periódico, a nosotros nos gusta la novedad, anhelamos lo diferente y lo nuevo. Muchas parejas están satisfechas con la condición de compañía y tranquilidad del matrimonio después de los dos años. Sin embargo, algunas parejas sintieron que algo estaba mal. Es bueno que las parejas entiendan que, a pesar de que la excitación inicial disminuye, igualmente pueden conservar algunos elementos de esa excitación inicial.
¿Qué cosas generan una sensación de novedad capaz de desatar sentimientos románticos?
1. Experiencias. Inscríbanse a una clase o vayan a una actividad que esté fuera de la rutina. Las parejas que intentaron cosas nuevas excitantes sintieron un cierto grado de excitación.
2. Viajen. Ver cosas nuevas y estar en lugares nuevos activa las áreas del cerebro que están asociadas con el placer y la novedad. Planear un viaje también puede ser excitante y divertido. Si el dinero y el tiempo no abundan, entonces planifiquen un viaje siendo creativos con los gastos. Después de la muerte inesperada de un amigo cercano y el infarto de alguien de su misma edad (de poco más de cuarenta años), una pareja decidió dejar de postergar su viaje soñado a Europa hasta alguna fecha que quizás nunca llegaría. Lo planificaron para el año siguiente. Para solucionar la estrechez económica, utilizaron millas para volar, sus días de vacaciones e hicieron las reservas en temporada baja. El viaje y su planeamiento le dieron a la pareja un empuje impresionante. Si hacer un gran viaje no es posible, traten al menos de tomarse un día libre para ir a un lugar nuevo o para visitar un lugar turístico cercano.
3. Sorpresas pequeñas y consideración. Tráele a tu mujer su caramelo o perfume favorito. Cómprale a tu marido una entrada para un evento deportivo. Invita a tu pareja a algo que siempre haya querido hacer. La investigación descubrió que las parejas que hicieron cosas excitantes juntos expresaron una mayor satisfacción. Quienes vivieron sorpresas expresaron más felicidad (medida en base a la actividad cerebral). La sorpresa no tenía que ser necesariamente algo grande.
4. Baja el ruido. Nuestra vida diaria y nuestras relaciones sufren cuando hay muchas cosas distrayéndonos. Los mensajes de texto y los emails del trabajo son parte de la vida diaria. Algunas parejas apagan el teléfono en el restaurante y realmente se conectan durante ese tiempo. Sin embargo, el ruido no sólo es electrónico. Otras cosas, como suegros exigentes, amigos que generan drama y obligaciones que no dejan tiempo libre para nuestras relaciones agregan al aburrimiento. Trata de minimizar esas obligaciones. Imagina qué pasaría si tu vida no las incluyera, ¿no te divertirías más con tu media naranja?
5. Préstale atención a los detalles. Haz aquello que tu pareja ha estado tratando de hacer por mucho tiempo. Deséense un buen día y buenas noches. Expresen aprecio a diario. Ideen cosas que puedan esperar con ansias.
Estos estudios son buenas noticias. Muestran grandes beneficios por inversiones relativamente pequeñas de tiempo, dinero y amabilidad. Además, ¿qué mejor que invertir en nuestras relaciones?

Fuente: Aishlatino

5 Pasos para salvar tu matrimonio

5 Pasos para salvar tu matrimonio

Un plan práctico para forjar un nuevo comienzo


por Rav Shlomo Slatkin



Si tu matrimonio está en crisis, la tarea de salvar la relación puede parecer desalentadora. En mi experiencia trabajando con incontables parejas al borde de la ruptura, he identificado cinco pasos que te serán de gran ayuda para revertir las cosas:

1) Compromiso

A pesar de que parece obvio, las parejas que no logran salvar su matrimonio son usualmente aquellas que no están comprometidas a hacer que éste funcione. Cuando tomas la decisión de comprometerte, habrás decidido hacer el duro trabajo que es necesario para salvar tu matrimonio. Pero cuando dudas y piensas en cómo habría sido si te hubieras casado con otra persona, o cómo te gustaría que tu vida hubiese sido diferente, por lo general no tienes la capacidad de generar un impulso suficiente como para reparar la relación.
Cuando estés decidiendo si comprometerte o no, toma en cuenta las consecuencias que el divorcio puede generar en tus hijos y en tus finanzas.
Toma en cuenta también que se necesitan dos para bailar tango y que encontrar a alguien mejor no es necesariamente una cura para todo, ya que igualmente es probable que uno tenga problemas en cualquier otra relación futura.
Finalmente, reconoce cómo los desafíos particulares de tu matrimonio son oportunidades de crecimiento para ti y tu cónyuge, y que hay maneras mediante las cuales puedes tranformar el conflicto en conexión; (por supuesto, esto no aplica a relaciones abusivas).

2) Cierra tus vías de escape

Las parejas en crisis están por lo general enfocadas en cualquier cosa menos en su matrimonio. Es una situación tan dolorosa, ¿quién puede culparlos? Incluso si estamos físicamente casados, muchos de nosotros ya estamos "fuera" de nuestro matrimonio.
Un paso esencial para traer de vuelta la energía es sellar las vías de escape. Esto significa pensar en las variadas actividades en las que hemos puesto nuestro foco y ver si ellas se han convertido en substitutos de la búsqueda de excitación y completud del matrimonio. Aparte de las obvias (y muchas veces fatales) vías de escape como son la infidelidad y el abuso de sustancias, aquí hay un par de vías de escape que puedes estar utilizando:
  1. Trabajo.
  2. Ejercicio.
  3. Sobre alimentación.
  4. Facebook.
  5. Encargarse de los niños.
A pesar de que estas actividades son inofensivas, si la razón por la que estás realizando cualquiera de ellas es para evitar pasar tiempo con tu pareja, entonces ésta no es más que una vía de escape. Pon atención en cómo puedes estar escapando de tu relación, y comienza a sellar esas salidas al poner más energía donde realmente se necesita: en tu relación.

3) Desintoxica tu matrimonio

Elimina todos los sobrenombres, deja de apuntar con el dedo, de culpar y de avergonzar. Una relación tóxica no puede prosperar. Los arrebatos de enojo alejan el amor y la confianza de la pareja. En vez de eso, responsabilízate por tus sentimientos y tu frustración enfocándote en por qué la acción de tu pareja te afecta. Reemplaza el "tú" de "tú siempre haces eso" por el "yo" de "cómo me siento yo cuando...".
Finalmente, aprende a pedir lo que quieres. Es tan fácil quejarse que regularmente nos olvidamos de qué es lo que realmente nos falta. En vez de quejarte porque tu pareja te ignora, comparte con ella cuánto deseas su amor y atención.
El hecho de desintoxicar tu matrimonio no solamente ayuda a sacar el veneno de la relación, sino que hará que tu pareja esté mucho más dispuesta a satisfacer tus propias necesidades.

4) Entra en el mundo del otro

Uno de los puntos más dolorosos que la pareja descubre en el matrimonio es que "mi esposo/a no es yo". Con el propósito de hacerle espacio al otro, es de suma importancia el darse cuenta que es posible que tu pareja vea el mundo diferente que tú.
Adquiere el hábito de preguntar, “¿es ahora un buen momento?”.
Hacemos eso al aprender a comunicarnos de forma más segura. Cuando hablamos, queremos conectarnos y asegurarnos que nuestra pareja está escuchando. Adquiere al hábito de preguntar “¿es ahora un buen momento?”, en vez de simplemente lanzar un ataque verbal. Si la meta es generar conexión, asegúrate de que tu pareja esté mental y emocionalmente disponible.
El segundo paso lo damos cuando escuchamos. Trata de entrar en el mundo del otro, entendiendo y escuchando sin responder o intervenir. A pesar de que en tu mundo las cosas se puedan ver completamente diferentes, sé curioso e interésate en lo que tu pareja está diciendo. Te sorprenderás con lo que puedes llegar a descubrir.
Las parejas están por lo general tan metidas en su propio mundo, que la experiencia del otro no les hace sentido. En relaciones exitosas, ambos compañeros tienen permitido expresar sus propios sentimientos de forma segura y pueden trabajar juntos en unir la brecha entre los dos mundos.

5) Infusiones de amor

Trabajar en una relación es desafiante, especialmente cuando estás tratando de rescatar una relación que está en crisis. Es por eso que es crucial infundir tu relación con infusiones de amor que promuevan la energía positiva. Estas infusiones de amor ayudan a aclarar las cosas y aportan diversión:
a. Apreciación: La mejor manera de eliminar el resentimiento y de reforzar el comportamiento positivo es expresar apreciación. Cuando compartimos lo que nos gusta de nuestra pareja, nos enfocamos en lo bueno que tiene la relación y nuestra pareja siente que sus esfuerzos son valorados. Más que un simple gracias, siéntate con tu pareja, mírense a los ojos, dile lo que aprecias de él/ella y por qué significa tanto para ti. Al pasar algunos minutos al día haciendo este ejercicio, puedes romper mucha de la negatividad.
b. Citas de noche: Aunque lleves 40 años de matrimonio, igual debes tener citas con tu pareja. Destina tiempo una vez a la semana en el que puedan salir juntos y disfrutar de la compañía del otro. Ya sea que esto signifique salir a comer o caminar en un parque, tómate este tiempo para disfrutar de la conexión cara a cara. Al establecer una cita semanal le demostraras a tu pareja que el matrimonio es una prioridad para tí.
c. Afecto: Amar es un verbo. Demostramos cariño por nuestra pareja cuando nos comportamos con afecto. Cada individuo es diferente, así que es importante averiguar cuáles comportamientos hacen que tu pareja se sienta querida. Pídele que escriba una lista de comportamientos que él/ella aprecian particularmente, y trata de realizar uno de ellos cada día.
Cuando actuamos con amor no solamente estimulamos nuestro propio amor por el otro, sino que también despertamos el amor en el otro. Y con estos actos concretos, mostramos que la relación en realidad sí puede ser diferente.
Si tu matrimonio se está derrumbando, estos cinco pasos te proveerán un camino claro para salir de la oscuridad y le darán un nuevo comienzo a tu relación. Hay parejas que con estos cinco pasos han sido capaces de revivir el amor y de disfrutar nuevamente de la compañía del otro. Incluso si tu situación parece irreversible, no te rindas. Un futuro mejor está más cerca de lo que piensas.
* * *
Extraído del nuevo libro del Rabino Slatkin, “Is My Marriage Over: The Five Step Action Plan to Saving Your Marriage”.

Fuente: Aishlatino

20 consejos para salvar su matrimonio


Divorciado entrega a hombres 20 consejos para salvar su matrimonio

Los publicó en su Facebook al día siguiente de que su relación de 16 años llegó oficialmente a su fin. El mensaje ha sido compartido casi 130 mil veces.


Gerald Rogers es un estadounidense que desde hace varios años realiza charlas motivaciones. Tiene cuatro hijos y hasta julio llevaba un matrimonio de 16 años con su esposa Jana. Pero el 27 de ese mes su relación llegó oficialmente a su fin.

Y en lugar de lamentarse y no hacer nada, Gerald decidió sentarse frente a su computador y escribir todo lo que hará diferente la próxima vez que esté casado, porque está convencido de que alguna vez de nuevo tendrá ese estado civil que dice "amar".

Sin embargo, no quería guardar sus pensamientos sólo para él, por lo que los compartió en su Facebook con el título "Los consejos sobre el matrimonio que me hubiera gustado tener". En total son 20 recomendaciones que -afirma- están orientadas a "aquellos esposos jóvenes cuyos corazones aún están llenos de esperanza, y a esas parejas quienes quizá olvidaron cómo amar".

"Si tu matrimonio no es lo que tú querías que fuera, toma 100% de tu responsabilidad y comprométete a aplicar estos consejos mientras sea tiempo", anima Gerald. Y aunque su mensaje está dirigido principalmente a los hombres, sostiene que también puede servirle a las mujeres.

Los tips de este hombre divorciado han tenido tanto éxito, que ya han sido compartidos casi 130 mil veces. A continuación te mostramos un resumen de ellos, pero si quieres leer el mensaje completo, puedes encontrarlo aquí.

1.- Nunca dejes de cortejar. Nunca dejen de salir. Nunca jamás creas que la tienes asegurada. Nunca te olvides de que ella te eligió, así que no puedes ponerte flojo con tu amor.

2.- Protege tu propio corazón y ámate a ti mismo. Pero reserva un lugar especial en tu corazón donde nadie más que tu esposa pueda entrar.

3.- Enamórate una y otra y otra vez. Siempre habrá cambios, tanto en ella como en ti, y es por eso que ambos tendrán que reelegirse todos los días. Cuida su corazón, sino ella puede dárselo a otro y quizás nunca lo recuperes. Siempre lucha por ganar su amor tal como lo hiciste cuando la cortejabas.

4.- Siempre ve lo mejor de ella. Enfócate en lo que amas y no en lo que te molesta, y así te darás cuenta de que eres el hombre más afortunado sobre la Tierra por tener a esa mujer como esposa.

5.- No es tu trabajo corregirla. Debes amarla tal como es, sin esperar que ella cambie. Y si lo hace, ama en lo que se convierta.

6.- Hazte responsable de tus propias emociones. No es trabajo de tu esposa hacerte feliz, tú debes buscar tu propia felicidad y cuando la encuentres, tu alegría inundará tu relación de pareja.

7.- Nunca culpes a tu esposa si tú te frustras o enojas con ella. Son tus emociones y es tu responsabilidad. Cuando te sientas así, tómate tu tiempo y mira hacia tu interior.

8.- Déjala ser. Cuando esté triste o molesta, tu único trabajo es abrazarla y apoyarla. Hazle saber que la escuchas, que ella es importante y que tú eres el pilar sobre el cual siempre puede apoyarse. Así confiará en ti y te abrirá su alma. Nunca escapes a estos momentos, quédate y sé fuerte.

9.- Sé tonto. No te tomes todo tan seriamente. Ríe y haz que ella se ría. La risa hace todo mucho más fácil.

10.- Llena todos los días su alma. Conoce las maneras en que ella se siente importante, validada y apreciada. Pídele que haga una lista con 10 cosas que la hacen sentir amada, memorízalas y aplícalas todos los días para hacerla sentir como una reina.

11.- Hazte presente. No sólo le des tu tiempo, sino también tu atención y tu alma. Trátala como si fuera tu cliente más valioso, al que no puedes perder.

12.- Estimula su sexualidad. Déjala que se derrita en su suavidad femenina, mientras sepa que puede confiar plenamente en ti.

13.- No seas idiota, pero tampoco temas ser uno. Cometerás errores, pero intenta que éstos no sean demasiado grandes y aprende de ellos. No se supone que seas perfecto, pero sólo trata de no ser tan estúpido.

14.- Dale su espacio. Las mujeres son buenas para entregar y entregar, y a veces necesitan que se les recuerde que se tomen el tiempo para ellas mismas, sobre todo si tienen niños. Ellas necesitan ese espacio para renovarse, recentrarse y reencontrarse.

15.- Sé vulnerable. Puedes perder tu entereza de vez en cuando, y compartir tus miedos y sentimientos.

16.- Sé totalmente transparente. Si quieres que ella confíe en ti, debes compartirlo todo, en especial lo que no quieres compartir. Quítate la máscara y así podrás experimentar el amor en toda su dimensión.

17.- Nunca dejen de crecer juntos. Cuando dejas de trabajar los músculos, éstos se atrofian. Lo mismo ocurre con las relaciones. Busquen metas comunes, sueños y visiones en las que pueden trabajar como un equipo.

18.- No te preocupes por el dinero. Trabajen juntos y busquen la forma de equilibrar las fuerzas de ambos para ganarlo.

19.- Perdona de inmediato y concéntrate en el futuro. Aferrarse a los errores del pasado que tú o ella hayan cometido, es una pesada ancla que siempre detendrá a tu matrimonio. El perdón es libertad.

20.- Siempre elige el amor. En definitiva, éste es el único consejo que necesitas. Si éste es el principio que te guía, nada amenazará la felicidad de tu matrimonio. 

Autor: Gerald Rogers

Fuente: Emol